Cuenta 400 contabilidad: qué es, cómo funciona y qué revisar
Si en tu contabilidad aparece la cuenta 400, normalmente estás ante obligaciones con terceros (deuda por compras o gastos pendientes) cuyo pago o parte pendiente todavía no se ha regularizado. Dicho en simple: la cuenta 400 te ayuda a que los importes estén donde toca en el momento contable y no queden “descuadrados” al cierre.
Lo importante no es memorizar la cuenta, sino revisar qué documento origina el saldo, qué conceptos fiscales correspondan (según el caso) y si el saldo encaja con el rastro de facturas y pagos.
En resumen
- La cuenta 400 se usa para registrar obligaciones con terceros (deuda por compras o gastos pendientes) en el momento contable.
- Conviene asociar cada apunte a su documento (factura, albarán, contrato) y revisar impuestos y conceptos antes de cerrar.
- El mayor riesgo suele ser mezclar operaciones o dejar saldos sin conciliación (por periodo, por documento o por pagos).
- Un método práctico: lista de comprobación por proveedor y por factura, y conciliación entre asientos y pagos.
Cómo funciona en términos sencillos
La “cuenta 400 contabilidad” suele utilizarse como cuenta de pasivo para reflejar que la empresa tiene una obligación pendiente con un tercero (proveedor/acreedor).
Para que tenga sentido, hay dos momentos que debes vigilar:
-
El devengo contable (cuando nace la obligación). No siempre coincide con el día que pagas. Por eso, si recibes una factura o un gasto que ya corresponde a tu actividad, lo normal es registrarlo en el periodo que procede.
-
La regularización (cuando se paga o se ajusta). Cuando pagas (o se produce una corrección por abono/rectificativa), el saldo de esa obligación se reduce o se ajusta. Si algo falla aquí, verás saldos que no deberían estar, o faltarán importes por registrar.
Elementos principales
Para usar bien la cuenta 400, piensa en “qué datos necesito para que el saldo sea rastreable”. No hace falta nada mágico: es trazabilidad.
1) Tercero (quién es la deuda)
- Identifica correctamente el proveedor/acreedor: nombre fiscal y NIF.
- Evita, en la medida de lo posible, un tercero genérico para muchas operaciones: complica la conciliación.
2) Documento soporte (qué operación originó el saldo)
- Factura de compra, abono, factura rectificativa u otro documento que encaje con tu flujo interno.
- Incluye número y fecha del documento para encontrar rápidamente la diferencia.
3) Importe base e impuestos
- Separa la parte “sin impuestos” y los componentes fiscales que procedan (p. ej., IVA o retenciones cuando aplique).
- La cuenta 400 recoge la obligación global hacia el tercero; aun así, el desglose te ayuda a comprobar que el total registrado coincide con la factura.
4) Periodo contable
- El error típico no es solo “hacer un asiento”: es hacerlo en el periodo equivocado (demasiado tarde o demasiado pronto).
- Si cierras mensualmente, define un calendario de corte: recepción de facturas, revisión, registro y conciliación.
5) Conciliación
- La cuenta 400 no debería ser un cajón donde se acumula el olvido.
- Debe poderse conciliar:
- saldo vs. libro de compras (o registro equivalente),
- saldo vs. plan de pagos,
- saldo vs. movimientos bancarios cuando se paga.
Ejemplo práctico
Imaginemos que el día 28 de mayo recibes una factura de un proveedor por 1.000 € (importe neto) y te repercute IVA del 21%. El pago se realiza en 30 días. El día 15 de junio pagas la factura.
Paso 1: cálculo del total de la factura (para que el apunte cuadre)
- Neto: 1.000 €
- IVA 21%: 210 €
- Total a pagar: 1.210 €
Paso 2: registro inicial (devengo)
- Registrar el gasto (o el concepto correspondiente) por el neto.
- Registrar el IVA según corresponda.
- Registrar en la cuenta 400 la obligación total: 1.210 €.
Paso 3: pago (regularización)
- Cuando pagas el 15 de junio, reduces la cuenta 400 por 1.210 €.
- Si el pago coincide exactamente con lo facturado, el saldo de esa factura con ese proveedor debería quedar en cero (salvo diferencias justificadas).
Checklist rápido (por factura)
- ¿La factura corresponde a un gasto que te pertenece en ese periodo?
- ¿El tercero está correctamente identificado (NIF incluido)?
- ¿El total de la factura (neto + impuestos) coincide con lo que has registrado en la cuenta 400?
- ¿El asiento y el pago caen en meses coherentes para no distorsionar cierres?
- Si hay diferencias: ¿tengo justificante (descuento, abono o rectificativa) y está reflejado en el asiento?
Límites y excepciones
La cuenta 400 ayuda, pero hay escenarios donde conviene ajustar el criterio o, como mínimo, extremar la revisión.
1) Abonos y facturas rectificativas Si recibes un abono o una rectificativa, no lo trates como una operación “nueva” sin más. Lo habitual es que afecte al saldo pendiente anterior, y por tanto cambie el saldo de la cuenta 400 para ese proveedor.
2) Pagos parciales Si pagas “a cuenta”, la cuenta 400 puede quedarse con saldo pendiente. El riesgo típico es registrar el pago como si saldara la totalidad. Revisa:
- importes parciales,
- fechas,
- y si hay hitos que alteren el devengo.
3) Errores de periodo Cuando una factura entra tarde, es fácil que varios asientos “queden a medias” entre periodos. En cierres, el problema no es solo el saldo: también afecta a la consistencia del registro de impuestos y resultados del periodo.
4) Usar la cuenta 400 para “todo lo pendiente” Si concentras en la 400 cualquier saldo pendiente sin clasificación, es más probable que mezcles:
- proveedores con otros acreedores que deberían ir por otra vía,
- ajustes recurrentes con incidencias puntuales,
- importes que, por su naturaleza, no encajan realmente como “obligación pendiente” del proveedor.
5) Saldos antiguos sin soporte Si al conciliar aparecen saldos antiguos que no tienen factura activa o documento soporte, antes de corregir a ciegas busca la causa: doble apunte, documento perdido, rectificativa no aplicada o conciliación incompleta.
Cómo aplicarlo a tu decisión
Para comprobar si tu uso de la cuenta 400 está “controlado” (y mejorar el orden si no lo está), usa este enfoque en tres fases.
Fase 1: prioriza qué revisar
- Empieza por los proveedores con mayor importe pendiente.
- No olvides los saldos más antiguos, aunque sean de menor importe.
Fase 2: valida trazabilidad factura ↔ cuenta Para cada factura dentro de la cuenta 400:
- Localiza la factura y comprueba que el total (neto + impuestos, según corresponda) coincide con lo registrado.
- Verifica que el periodo de registro es coherente con el devengo.
- Si existe pago, confirma que reduce exactamente la misma deuda; si hay diferencias, revisa si se explican por abonos/rectificativas.
Fase 3: cierra con conciliación por proveedor Haz una conciliación simple (incluso en hoja de cálculo):
- saldo inicial (si existía),
- altas por facturas,
- disminuciones por pagos,
- ajustes por abonos/rectificativas,
- saldo final, que debe coincidir con el saldo contable interno.
Siguiente paso concreto Elige un proveedor con una factura reciente (por ejemplo, del último mes) y recorre todo el hilo: documento → apunte en cuenta 400 → pago en el banco. Si detectas una discrepancia, ajusta el asiento o la conciliación y documenta el motivo (abono, rectificativa, error de periodo). Repite con los 2–3 proveedores con saldos más altos hasta que el cierre sea “predecible” y no surjan sorpresas al final.
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